El dorado es una de las especies más buscadas por los pescadores uruguayos. Fuerte, ágil y combativo, ofrece una experiencia única en cada clavada. Pero su comportamiento cambia mucho con las estaciones, y entender esos patrones puede marcar la diferencia entre un buen intento y una gran captura.
Verano
Con el calor, el dorado está más activo y suele cazar en superficie o media agua. Es el mejor momento para usar señuelos que generen movimiento y ruido, como poppers o crankbaits. Las primeras horas de la mañana y el atardecer son los picos de actividad.
Otoño
Empieza a buscar zonas con corrientes más lentas y aguas un poco más profundas. Los señuelos de media agua o profundidad funcionan mejor. Es ideal variar la velocidad del recogido y aprovechar días templados, cuando el agua mantiene cierta calidez.
Invierno
El frío lo vuelve más pasivo. Se refugia en sectores hondos, con poca corriente y temperatura estable. En esta época, la pesca con carnada natural o señuelos lentos de profundidad da mejores resultados. La paciencia es clave: el dorado muerde menos, pero las piezas suelen ser más grandes.
Primavera
Con el aumento de la temperatura, vuelve la actividad. Los dorados comienzan a moverse hacia zonas menos profundas para alimentarse. Es un buen momento para combinar técnicas y probar distintos tipos de señuelos, especialmente los de media agua con colores vivos.
Conclusión
Pescar dorado todo el año es posible si se adapta la estrategia a la estación. Observar la temperatura del agua, la corriente y el comportamiento del pez es la mejor forma de anticiparse y lograr resultados constantes. En Uruguay, donde los ríos ofrecen escenarios cambiantes, la clave está en leer el entorno antes de lanzar.

